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El abecedario de los lunares

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EFESALUD

124 Views • Mar 27, 2015

Description

Madrid, 27 mar (efesalud.com). El médico oncólogo Jorge Adeva Alfonso, del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, nos describe algunas señales visibles en la piel que pueden delatar la presencia del melanoma en nuestro cuerpo: tener más de cincuenta lunares o irregularidades en su aspecto, en sus bordes, en su color y en su diámetro; cuando no picor, sangrado o pus.

"El melanoma es el cáncer de piel más agresivo que existe y su incidencia, por desgracia, está aumentando de forma exponencial. Lo más importante es su diagnóstico precoz. Es necesario acudir al dermatólogo cuando descubrimos que nuestros lunares cambian o crecen", expone el doctor.

Algunas personas están más expuestas que otras a la aparición del melanoma debido a ciertos factores de riesgo:

"Ser de tez clara; facilidad para quemarse la piel; tener muchas pecas; haber tenido una niñez con demasiada exposición al sol; haber padecido muchas quemaduras, sobre todo en la infancia; registrar antecedentes familiares; tener algún nevus atípico en la piel; o usar fármacos inmunosupresores -habituales en trasplantes y enfermedades autoinmunes-", relaciona.

Las primeras señales de que algo va mal se advierten tras la auto exploración del propio paciente ante un espejo.

Debemos acudir al especialista cuando se cumplan los parámetros de la regla "abcd" de los lunares:

"Con la letra A, comprobaremos su simetría. Los bordes de un lunar sano deben coincidir si trazamos una línea por su mitad y lo plegamos de forma imaginaria hacia ambos lados. El melanoma es asimétrico.

Con la letra B, nos fijaremos en su perímetro. Los lunares sanos deben estar bien delimitados y ser nítidos en su visualización. El melanoma es difuso.

Con la letra C, observaremos su color. Los lunares sanos muestran un solo color. El melanoma muestra varias tonalidades.

Con la letra D, mediremos su diámetro. El tamaño del lunar sano no debe superar el calibre de la típica goma de borrar incrustada en un lapicero, alrededor de 6 milímetros. El melanoma crece y crece".

Además, tendremos en cuenta otros factores de alarma, como el picor, la supuración o el sangrado.

Hasta un 80% de los melanomas se localizan en fases tempranas, algo decisivo en la baja mortalidad de la enfermedad después de cinco años de tratamiento. Una biopsia -trozo de tejido- del lunar es el procedimiento más preciso para diagnosticar melanoma.

El tratamiento más resolutivo es la cirugía con márgenes libres. Consiste en extirpar el tumor dejando un perímetro que va desde el medio centímetro hasta los dos centímetros. En ocasiones, su profundidad en las capas de piel, valoradas con el índice de Breslow, condiciona que la neoplasia haya afectado a otras zonas corporales.

En estadios III y IV estarán afectados los ganglios linfáticos. La medicina nuclear tratará, entonces, de averiguar cuál es el ganglio centinela del melanoma para cercenar su progresión.

"Por ejemplo, si tenemos un lunar maligno en el muslo, su ganglio de drenaje estará en la ingle. Se tomará una muestra del mismo para averiguar si contiene células del melanoma y si el resultado es positivo se estudiará su posible resección", explica.

Después de la amputación del ganglio, el informe de anatomopatología determinará si las células tumorales han migrado o no, y por tanto si el tratamiento ha concluido o si es necesario un complemento de quimioterapia.

Cuando el melanoma se ha extendido el tratamiento es paliativo, tanto para frenar la enfermedad como para incrementar la supervivencia del paciente y su calidad de vida.

En el último quinquenio se ha revolucionado el horizonte de la curación del melanoma con nuevos hallazgos científicos, avances que se cimentan en laboratorios oncológicos como el del Hospital 12 de Octubre, donde no cesan de buscar dianas para desentrañar los misterios del cáncer.

"La mitad de los pacientes con melanoma presentan la mutación del gen BRAF -clave en el crecimiento de las células- y medicamentos como 'Vemurafenib' o 'Dabrafenib" actúan contra la diseminación de las células cancerosas; como también lo hace el fármaco 'Trametinib' ante los cambios en la proteína MEK", apunta.

"También se han identificado proteínas, como la CTAL4 o la PD1 -que repelen los ataques inmunitarios- y se han desarrollado moléculas -anticuerpos monoclonales-, como el 'Ipilimumab', que tratan de desbloquear las defensas del cáncer", reseña.

Pero en cualquier caso se necesita la participación altruista de los pacientes y sus familias.

"Estas personas se ofrecen de forma voluntaria para el ejercicio de ensayos clínicos, protocolos muy serios de investigación que buscan la efectividad y la seguridad de los nuevos fármacos. En algunos casos conseguirán un beneficio directo, pero el mayor provecho lo obtendrán los futuros pacientes; un mérito extraordinario", concluye el oncólogo.