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Cuando La culpa es de otros...

H
HispanoPost Media Group

1 Views • Apr 26, 2019

Description

A pocas semanas de las elecciones generales en cualquier país, los diagnósticos sobre el estado de las naciones abundan. Según sea el pensamiento de quien los elabore es el acento que tienen, por lo que la perspectiva de análisis cambia según el criterio de quien elabora.

Pero generalmente, cuando esos análisis pasan a manos de los candidatos a cargos de elección popular, la culpa de las falencias detectadas siempre es de otros, jamás de quienes aspiran a ganar el voto ciudadano.

Este traspaso de las responsabilidades por lo que se dejó de hacer es típico de los políticos. Con esa actitud y discurso pretenden evadir culpas y pintarse como aspirantes impolutos, usando entonces un lienzo limpio –según ellos- para dibujar sus propuestas y que estas terminen necesarias y sobre todo, urgentes. Y de alguna manera lo logran porque sus críticas a veces tienen sentido y prometen soluciones que entusiasman al votante aun y cuando sean irrealizables.

Lo que los políticos y los ciudadanos olvidan, es que cuando se echa la culpa a otros, se admite que en lo personal, que quien critica no ha hecho nada para enfrentar el problema. Ha dejado la responsabilidad de resolver y conducir, a otros.

Para ocultar esa falta de acción surge una lluvia de argumentos: que si los políticos tradicionales, que si los empresarios, que si la comunidad internacional, que si las iglesias, que si la ley, que si el gobierno… todos son parte del problema porque no lograron resolverlo de acuerdo al punto de vista de quien los critica. O sea, todo es culpa de otros, menos de quienes ahora critican, ahora proponen.

A manera de reflexión, creo conveniente hacer un par de señalamientos, los cuales nos implican a todos y nos invitan a todos a cambiar de conducta.

1. Para tener pleno derecho a criticar, hay que involucrarse, hay que participar. Sólo quien trata de resolver puede fracasar, pero al menos lo habrá intentado.

2. Sólo quienes votan intentan tomar su responsabilidad en la elección de autoridades. Evadir la obligación cívica de participar es ceder la toma de decisiones a favor de otros y nos quita, entonces, el derecho a criticar y exigir a quienes gobiernan.

No entender que la responsabilidad de lo que ocurrirá en el futuro nos compete hoy, es estar condenados a buscar siempre a quien echarle las culpas. Y esa forma de ver la vida ni la resuelve ni nos hace menos responsable de lo que pasa, pues tal y como se entiende en la religión católica se peca –en este caso cívicamente- tanto por acción como por omisión.

Dejemos de culpar a otros por nuestra situación. Señalar al que piensa y actúa diferente es una forma de evadir la obligación de tomar responsabilidades y buscar soluciones. Culpar a un tercero no nos exculpa sino evidencia nuestra ánimo de evitar tomar decisiones o peor, de sentenciar por nuestro fracaso a otras personas, entidades o circunstancias.

En todo caso, tengamos el valor de hacer una introspección profunda: ¿cuál es nuestra excusa de hoy por